Si lo normal es que las gallinas pongan un huevo diario, en el gallinero aquel pueblo, la que menos ponía ponía dos, algunas tres, a veces con dos yemas... aquello era una abundancia que si hubiera sido ahora, hubieran aparecido en el Guinness de los records
Y soy Mediogallo
el rey del lugar
y a todas las gallinas
os voy gobernar
Yo soy Mediogallo
el rey de lugar
voy en busca de mi reino
y no te puedo ayudar
Y continuó su camino dejando el agua detenida. Y caminó y caminó, hasta que se encontró con el fuego, que estaba a punto de apagarse porque nadie lo atizaba. Y el fuego dijo:
Y cuenta esta historia que me contaron, que un día, una de las gallinas puso siete huevos de una sola vez ¡siete!, bueno, no podéis imaginar lo orgullosa que estaba de su puesta y dice que se puso a empollar los seis huevos para que nacieran sus polluelos de día y de noche. Solamente se levantaba para comer, beber y hacer sus necesidades 5 o 10 minutos diarios.
Y sucedió que andaba rondando por los alrededores un gato al que le encantaban los huevos y en un despiste de la gallina, se acercó al ponedero, tomo un huevo entre sus garras y con una de sus uñas afiladas le hizo un pequeño agujero pequeñito y empezó a sorber... aquello estaba delicioso, pero cuando estaba en lo mejor, vio que la gallina se cercaba, así que con mucho cuidado colocó el huevo a medio comer junto a los otros y se marcho con sigilo.
Cuando la gallina llegó, miró sus huevos y no notó nada raro, así que siguió empollando como si nada. Pasados los 21 días los huevos empezaron a romperse, todos, menos uno. El séptimo huevo era el que se había medio comido el gato. Pero pasadas unas horas de que salieran sus hermanos, el huevo también comenzó a quebrarse y de su interior salió medio pollito: con medio piquito, solo un ojo, medio cuerpo, un alita, una pata, medio culito... en fin, lo que es medio pollo, que sorprendentemente estaba bien de salud, era medio guapo y esos sí muy despierto.
Su madre le querían con locura y en el gallinero le aceptaron con toda normalidad. Así que fue creciendo sano y Mediopollo, se convirtió en Mediogallo, haciéndose muy popular, porque aunque solamente tenía: media cresta, medio pico, medio pescuezo, y medio cerebro, era muy listo y todos los pollitos, gallinas y gallos le pedían consejo para todo. Así que Mediogallo empezó a sentirse tan especial y tan superior que empezó a decir que era el rey de los gallos.
Y soy Mediogallo
el rey del lugar
y a todas las gallinas
os voy gobernar
Y no se mezclaba ni con las gallinas, no con los pollos ni con los gallos del gallinero, porque se creía superior
Yo soy Mediogallo
el rey de lugar
y en este gallinero
no me pienso quedar
Yo soy Mediogallo
el rey de lugar
y en este gallinero
no me pienso quedar
Así que un día decidió irse al palacio del rey para que le proclamasen el rey de los gallos y así poder reinar en todos los gallineros del país.
Y camina que te caminarás hacia el palacio del Rey, se encontró por le camino un riachuelo, que estaba detenido por que unas ramas que estaban en medio detenían el curso del agua, y el agua le dijo:
- Mediogallo por favor, quita esas ramas caídas para que yo pueda seguir mi camino.
Y Mediogallo le respondió:
Yo soy Mediogallo
el rey de lugar
voy en busca de mi reino
y no te puedo ayudar
Y continuó su camino dejando el agua detenida. Y caminó y caminó, hasta que se encontró con el fuego, que estaba a punto de apagarse porque nadie lo atizaba. Y el fuego dijo:
- Mediogallo por favor, sóplame y échame unas ramitas que estoy a punto de apagarme
Y Mediogallo le respondió:
Yo soy Mediogallo
el rey de lugar
voy en busca de mi reino
y no te pienso ayudar
el rey de lugar
voy en busca de mi reino
y no te pienso ayudar
Y siguió su camino dejando al fuego mortecino. Caminó y caminó hasta encontrarse con el aire, que soplaba y soplaba, pero no podía pasar por que tenía una cortina delante que le impedía el paso. Y le pidió ayuda al Mediogallo
- Mediogallo por favor quita esa cortina de tela que no me deja pasar libremente
Y Madiogallo respondió:
Yo soy Mediogallo
el rey de lugar
tengo un reino que me espera
y no te pienso ayudar
el rey de lugar
tengo un reino que me espera
y no te pienso ayudar
Y Mediogallo siguió su camino y pero fin llegó la palacio. Y llamó a la primera puerta que encontró, que era la puerta de la cocina real y salió a abrir el cocinero del Rey
Y Mediogallo le dijo
Yo soy medio gallo
el rey de lugar
vengo a recoger mi reino
para así poder reinar.
el rey de lugar
vengo a recoger mi reino
para así poder reinar.
El cocinero cuando vió a Mediogallo en su cocina, lo agarró por el pescuezo miesntras le decía:
- Sí, sí, vas a reinar pero en mi cazuela
Y lo metió en una olla, la llenó de agua y la puso al fuego
Mediogallo sintió que el agua comenzaba a calentarse y dijo con su medio pico:
- Agua, por favor, enfríate, que sino cocido acabaré.
Pero el agua le dijo
- No, no me enfriaré, cuando yo te pedí ayuda para seguir mi curso en el río, tu me dijiste que tenías cosa más importantes que hacer y yo ahora tengo que hacer mi trabajo: hervir en la cazuela. Quien no ayuda, nada puede esperar. - Y el agua siguió calentándose-
Entonces Mediogallo moró al fuego con su único ojo y le dijo:
- Fuego, por favor, apágate, que sino cocido acabaré
Pero el fuego dijo:
- No, no me apagaré, cuando yo te pedí ayuda porque me estaba apagando, tu me dijiste que tenías cosa más importantes que hacer y yo ahora tengo que hacer mi trabajo: calentar la cazuela. Quien no ayuda, nada puede esperar.
Y el fuego siguió ardiendo bajo la olla y el agua hirvió y Mediogallo cocinado quedó
Aquella mañana el cocinero del palacio sirvió al rey medio gallo para desayunar, pero el rey muy enfadado dijo:
- ¡Pero que es esto!, ¿acaso soy tan mal rey que solo merezco medio pollo para desayunar?
Y lo cogió por su única pata y lo lanzó por la ventana, justo en el momento en el que una ráfaga de aire pasaba por allí y lo levantó con tanta fuerza que subió hasta el tejado del palacio. Y allí se quedó, para siempre, sobre su única pata, moviéndose en la dirección que sopla el viento. Ahora ya no le llaman Mediogallo, le llaman Veleta.
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