Había una vez una mujer haciendo el pan y tenía un niño chiquitín que era tan gordito y regordito y le gustaba tanto comer cosas ricas que le llamaban Bolita De Mantequilla. También tenía un perro al que le llamaban Diente de Oro. Un día el perro empezó a ladrar de repente.
- Corre Bolita de ;Mantequilla, hijo mío, vete a ver a quien ladra Diente de Oro.
El chico salió corriendo, volvió corriendo y le dijo:
- Ay!, mama, que viene una ogresa grande y alta con la cabeza debajo del brazo y un saco a la espalda.
- Escóndete debajo de la tabla de amasar, le dijo su madre.
Entonces entró la ogresa y le dice
- Buenos días, ¿donde está Bolita de Mantequilla?
- No, está en le bosque con su padre cazando perdices.
- Lástima, yo que le traía un cuchillito de plata, tan bonito, para regalarle.
- Hola, hola, estoy aquí!- dijo Bolita de Mantequilla asomando la cabeza desde debajo de la tabla de amasar.
- Ay pillo!!... mete la mano en el saco y busca el cuchillo tu mismo.
Bolita de mantequilla se asomó al sacó y la bruja lo empujó dentro, luego lo cerró, se cargó el saco a la espalda y se marchó hacia su casa. Pero cuando llevaba un trecho del camino, la ogresa se sintió fatigada, dejó el saco en el suelo y se echó a dormir. entonces Bolita de Mantequilla hizo un agujero en el saco con el cuchillito, salió y metió dentro una raíz de abeto. Luego se encaminó a casa de su madre. Cuando la ogresa llegó a su casa dejó la cabeza encima de la mesa y abrió el saco, cuando vio lo que había dentro se puso furiosa.
Al cabo de unos días cuando la madre estaba amasando el pan volvió a ladrar el perro y de nuevo mandó a Bolita de Mantequilla a ver quien llegaba.
- Ay, ay, ay!, es otra vez ese monstruo horrible, ahí viene otra vez con la cabeza debajo del brazo y el saco al hombro.
- Corre hijo escóndete debajo de la tabla de amasar.
Entonces la ogresa entra en la casa y pregunta:
- ¿Donde está Bolita de Mantequilla, que lo quiero ver?
- Está en le bosque con su padre recogiendo leña.
- Ay!, lástima, yo que le traía un tenedorcito de plata precioso para regalarle.
- ¡Hola, hola, estoy aquí!- dijo Bolita de Mantequilla asomando la cabeza desde debajo de la tabla de amasar.
- Ay pillo!!... busca tu mismo el tenedor en el saco, verás que brillante es.
Bolita de Mantequilla no se lo pensó dos veces y se metió otra vez dentro del saco. entonces la ogresa lo cerro y se lo cargó a la espalda y se marchó a buen paso.
Después de un rato la ogresa tuvo que parar a hacer sus necesidades. Bolita de mantequilla aprovechó para hacer un agujero en el saco, metió dentro un gran pedrusco y se marchó corriendo a casa.
Cuando la ogresa legó a casa puso a calentar agua en un gran puchero dispuesta a guisar a Bolita de Mantequilla. Cuando el agua estaba hirviendo abrió el saco y dejó caer dentro del caldero su contenido, pensando que allí estaba el niño, pero en su lugar cayó la enorme piedra que agujereó el caldero y todo el agua quedó derramada por el suelo de la choza. La ogresa se puso verde de la rabia y pensó "ya puede resistirse todo lo que quiera que se va a venir conmigo"
Al día siguiente la ogresa llegó de nuevo a la casa del niño, el perro empezó a ladrar y el niño salió corriendo.
-Ay mama!, es otra vez esa terrible ogresa con la cabeza bajo el brazo y el saco a la espalda.
- Escóndete hijo mío, escóndete debajo de la tabla de amasar.
- Buenos días -dijo la ogresa- ¿Está hoy en casa Bolita de Mantequilla?
- No está. -respondió la madre- ha ido con su padre a sacar agua del pozo.
- Ay!, lástima, yo que le traía un cucharón de plata para regalarle.
- ¡Hola, hola, estoy aquí!- dijo Bolita de Mantequilla asomando la cabeza desde debajo de la tabla de amasar.
- Ay bribón!, pues saca tu el cucharón.
Y el niño de un salto se metió dentro del saco, entonces la ogresa lo cerro y se lo cargó a la espalda y se marchó a buen paso. Pero en esta ocasión a ogresa no paró en toso el camino. Cuando llegó a casa estaba esperándola su hija. Era domingo y le dijo.
- Traigo en este saco a Bolita de Mantequilla, sacaló, mátalo y haces un buen estofado con él. Tenlo hecho para cuando yo regrese, me voy a la iglesia a buscar a mis invitados
Cuando la ogresa se marchó la hija sacó a Bolita de Mantequilla del saco, para matarlo, pero no sabía muy bien como hacerlo, así que el niño le dijo:
- Espera, yo te enseñaré como tienes que hacer. Pon la cabeza en la banqueta y ya verás.
La infeliz obededió y bolita de Mantequilla con le hacha le cortó la cabeza como si fuese un pollo. Después puso la cabeza en la cama y echó el cuerpo en el caldero e hizo un estofado con la hija de de ogresa. Una vez terminado subió al tejado con la piedra y la rama de abeto y esperó a que vinieran los invitados.
Cuando la ogresa llegó vio la cabeza de su hija en la cama y pensó que estaba durmiendo y todos se sentaron a la mesa a probar el estofado.
- Qué rico está el estofado de bolita de Mantequilla!. dijo la anfitriona
- ¡Qué rico está el estofado de hija! replicó el niño desde el tejado.
Y salió a ver quien hablaba desde arriba y al pasar por la puerta Bolita de Mantequilla le tiró la rama de abeto y la piedra y la aplastó. Al ver que la anfitriona había muerto, todos los invitados volvieron a a casa en procesión y Bolita de Mantequilla recogió todas las riquezas que había en la casa y emprendió el regresa a casa de su madre sonde vivieron la vida que les quedaba siendo muy ricos.
miércoles, 18 de diciembre de 2019
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